miércoles 7 de marzo de 2007
Notas sobre el presente (sobre la mediocracia)
"Las ideas inadecuadas y confusas se siguen unas de otras con la misma necesidad que las ideas adecuadas, es decir, claras y distintas"
B. Spinoza, Ética, Proposición XXXVI, Parte II.
Hoy día nos cuesta mucho hender lo cotidiano. Nos es dificil abrir en su efímera consistencia una brecha o fractura que nos permita comprender que es eso que, en nosotros y a nuestro alrededor, se sucede día a día. La visión de todo hombre siempre ha estado mediada, estructurada, por una serie de elementos de diferente naturaleza que han determinado la óptica y el espacio dónde la mirada se vierte, siendo la correlación de estos lugares (la visión, sus reglas - el espacio de la visión) muy íntima. No puede ser de otra manera: vemos a través de, no hay mirada pura. Hoy sabemos bien (aunque algunos olviden) que aquello que determina nuestro modo de enfocar las cosas suele excluir, como punto ciego, ciertos objetos otros que nuestra pupila no está dispuesta a aceptar, ello por razones muy diversas y muchas veces de carácter inconsciente.
En la actualidad nos hallamos en una circunstacia singular respecto a la mirada. La mirada se construye a través de cierta opinión que es vertida a la sociedad a través de los medios de comunicación, constituyendo el mensaje de estos dispositivos de creación-selección-distribución de información una de las piezas centrales del sostenimiento de un orden socio-económico específico, pero a la vez, en tanto que determinantes de nuestro mirar, la información reverbera en el modo en que los hombres se perciben a sí mismos en un sistema social dado. Los odios, las sorpresas, las alegrías y los crimenes son servidos en periódicos, televisiones y ordenadores para proyectar un tipo concreto de subjetividad, para realizar la información en un tipo de sujección: el sujetamiento a los criterios de opinión comunes, ese tan laureado sentido común. La información mediática, en tanto que principal mediación frente a la realidad social y su posible conocimiento, juega tanto como ámbito productivo-reproductivo de la sociedad capitalista a la vez que genera modos de individuación-sujección específicos, relacionados tanto con las estrategias de mercado como con los avatares de la política nacional e internacional. Este modo de proceder ideológico liga las prácticas sociales de los individuos a todo un flujo opinante que no cesa de repetir consignas que permitan el reconocimiento, la identidad grupal y el prestigio dentro de una clase o grupo con cierta estratificación en su poder, pero nunca permiten ningún tipo de abordaje cognoscitivo de la realidad social minimamente científico. De hecho el término "científico" es una de las consignas más usadas en todo medio de información, cuyo efecto más típico es de la aceptación irreflexiva de cualquier proposición que venga revestida con dicho vocablo. Lo cual es signo de la estima (ignorante) hacia un grupo social (los científicos) sobre el que se desconce totalmente su proceder, sus problemas y recursos.
La función de las palabras, imágenes y melodías en los contextos informativos suelen tener siempre una carácter marcadamente ideológico, es decir, producen efectos que interpelan a los sujetos, los cuales asentirán de un modo mas o menos consciente la información-publicidad servida, reconociéndose en ella. Este reconocimiento es productor de subjetividad, individua, determina y compele a ciertas prácticas cuyo fin último juega en el campo de la reproducción social tomada en general (a nivel económico, jurídico, ideológico y político).
Uno de los problemas a que nos enfrentamos hoy surge cuando se crean series o sistemas de informacion mediáticos que se autorrefieren a si mismos como "verdad" y que tratan de ofrecer "la realidad" de una serie de procesos sociales. Cuando el fondo (y la superficie) de la información es puramente político-ideológico los sistemas se vuelven aún más cerrados. Citaré un caso: el 11-M. En este caso asistimos al uso deliberado de la mediocracia para transformar un acontecimiento terrorista en una trama de conspiraciones. La incapacidad del Partido Popular a la hora de impedir los atentados del 11 de Marzo de 2004, así como las causas de este atentado y la gestión que este partido realizó en referencia al mismo evento, ha hecho que sus medios afines y toda su cúpula hayan dado un pistoletazo mediático para tratar de "compensar" sus deficiencias mediante una teoría conspiratoria paranoide que les exculpa totalmente de los hechos. De responsables de un hecho a víctimas de una conjura. El problema es que este modo de proceder ha generado un discurso que se está haciendo hegemónico en ciertas capas (pudientes y no tan pudientes) de la sociedad. También aquí hay que tener cuidado, porque el respaldo mediático, si bien genera opinión y sujección, también tiende a exagerar y representar las cosas de un modo muy grosero, lo cual busca mas producir efectos que otra cosa. Hoy día el Partido Popular borra la línea de lo legal constantemente, funde lo político y lo jurídico, acusa sin pruebas reales, difunde un "credo" que quiere vender como lo común, se dice adalid de la verdad, la libertad y el estado de derecho, cuando ni siquiera se ha referido en términos meramente descriptivos hacia los los referentes de las consignas que utiliza. El uso de estas palabras últimas es un ejercicio de retórica banalizador, confunde y hace vago todo un entramado de instituciones, permite juzgar la sociedad conforme a una credo asumido acríticamente, de un modo irreflexivo y sobre todo permite minar cualquier propuesta que no tenga que ver con lo que promulga un partido concreto.
Hace poco el señor Zaplana habló de justicia de partido en el congreso refiriéndose al PSOE. Ese término, que en absoluto definió, puede usarse muy bien para describir lo que su partido entiende por justicia. Un partido que veta derechos a gente por sus diferencias sexuales, un partido que busca imponer un credo (católico) a sus acólitos, que exalta un nacionalismo cuasi-fascista y un espiritu de identidad aplastante, un partido así ¿que tipo de justicia hace sino la suya propia? ¿cómo puede un partido así acercarse a las diferencias que constituyen y dan vida a la sociedad? ¿cómo a sus problemas? no olvidemos que no han hecho una sola propuesta en años, salvo llevar la contraria al PSOE (un partido la verdad con muy pocas propuestas) y que encima ha producido una serie de manipulaciones mediáticas (claro, tenemos una dictadura a nuestras espaldas y hay caldo de cultivo) que imposibilitan a la ciudadanía ejercer cualquier tipo de crítica (el propio sistema socioeconómico lo impide aún mas). Justicia de partido es lo que busca el Partido Popular.
Lo problemático de esto es que, como decía Spinoza, de un discurso falso se siguen tantos efectos como de un discurso verdadero, con la misma necesidad. También es cierto que la falsedad provoca impotencia, y por ello la sucia cristiandad sella con su enmohecida imaginería las miserias de un partido mediocre como pocos.
Nos queda hacer que lo verdadero se indique a sí mismo y a lo falso, desbrozar ideología y poder para producir una salida a la ignorancia, la impotencia y la servidumbre.
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